ANTES DE LAS CASAS, YA ESTABA VICKY

LO QUE NO VES CUANDO PASAS
Doña Vicky · Avenida de las Garzas, San Juan del Río

Cuando Doña Vicky llegó a Avenida de las Garzas en 1988, las calles apenas estaban trazadas y prácticamente no había casas.

Hoy, la avenida está rodeada de negocios, viviendas y movimiento. Pero antes de que todo eso existiera, algunas familias fueron de las primeras en establecerse en esta zona.

Vicky lleva alrededor de 35 años viviendo ahí y aproximadamente 10 años dedicándose a la venta de comida en el mismo local donde también vive.

Su historia es también la historia de una avenida que dejó de ser un lugar casi vacío para convertirse en una comunidad.


Antes de que la avenida se llenara

Cuando llegaron, el paisaje era muy diferente al que conocemos actualmente.

Las calles solamente estaban trazadas y prácticamente no había casas. Ellos fueron de los primeros habitantes de la zona.

Una pequeña tiendita era uno de los pocos negocios que existían cerca y, poco después de su llegada, también abrió el Hospital General.

Con el paso de los años, la zona comenzó a crecer. Las calles se transformaron, aparecieron nuevas viviendas y los pequeños comercios empezaron a formar parte del paisaje cotidiano de Avenida de las Garzas.

De una tienda de regalos a la comida

Antes de dedicarse a preparar alimentos, Vicky tenía una tienda de regalos en el mismo local.

Después decidió cambiar de actividad y comenzó a vender comida.

Hoy prepara gorditas y quesadillas para sus clientes, una actividad que se ha convertido en parte de su rutina diaria y de la identidad del lugar.

Aunque para quien pasa por la avenida puede parecer simplemente un puesto más, detrás de ese mostrador existe una historia que comenzó mucho antes de que el negocio siquiera existiera.

Lo que no ves detrás del negocio

El trabajo comienza desde temprano.

Hay que salir a comprar los ingredientes, preparar los guisos, atender a los clientes y mantener todo listo durante el día.

Después de terminar la venta, alrededor de las diez y media de la noche, todavía queda trabajo por hacer: lavar los trastes, limpiar y finalmente cerrar.

Con el tiempo, Vicky también ha comenzado a apoyarse en algunas muchachas que trabajan con ella.

Es un trabajo que continúa cuando la mayoría de las personas ya solamente ve el negocio cerrado.

Escucha su historia…

Doña Vicky recuerda cómo era Avenida de las Garzas cuando llegó en 1988, cómo comenzó su negocio de comida y todo el trabajo que existe detrás de un día atendiendo a sus clientes.Durante todos estos años, Vicky también ha visto crecer a las personas que viven y trabajan en la zona.

Cuenta que ha conocido a varias generaciones de clientes, quizá hasta tres, que han pasado por su negocio a lo largo del tiempo.

Lo que comenzó en una avenida prácticamente vacía terminó convirtiéndose en una comunidad donde los clientes regresan, se reconocen y forman parte de la historia cotidiana del lugar.

Lo que permanece

Las calles cambiaron.

Donde antes había tierra y pocas casas, hoy hay una avenida llena de movimiento.

Los negocios también cambiaron y aparecieron nuevas generaciones de clientes.

Pero Vicky continúa detrás del mismo mostrador, preparando gorditas y quesadillas para quienes llegan a verla.

Para ella, una de las mayores satisfacciones es sencilla: que a sus clientes les guste la comida y que se vayan contentos.

Porque eso es lo que no ves cuando pasas: que detrás de un pequeño negocio hay años de trabajo, una familia, clientes que han crecido y una mujer que ha visto crecer toda una avenida frente a sus ojos.

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Sobre la autora

Ana Florencia es periodista local, autora de este blog. Cuenta las historias de las personas detrás de los negocios de la Avenida de las Garzas, en San Juan del Río.

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